Monográficos

William Shakespeare | Gemma Bayod

Otro mes más y otro monográfico. No hay mejor manera de animar a la lectura que hacer que la recomendación venga de un lector apasionado. Gracias Gemma por atreverte con el monstruo, que a veces no es nada fácil hablar de figuras como esta y tú lo has hecho. Disfrutadla mucho!

Escrito por Gemma Bayod

Una cita

FALSTAFF: Can honour set to a leg? no: or an arm? no: or take away the grief of a wound? no. Honour hath no skill in surgery, then? no. What is honour? a word. What is in that word honour? What is that honour? air. A trim reckoning! Who hath it? he that died o’ Wednesday. [King Henry IV]

FALSTAFF: ¿El honor puede reponerme una pierna? No. ¿Un brazo? No. ¿Quitarme el dolor? Tampoco. ¿El honor sabe cirugía? No. ¿Qué es el honor? Una palabra. ¿Y qué hay en esa palabra? Solo aire. ¡Pues vaya una gracia! ¿Y quién tiene ese honor? Uno que murió el miércoles pasado. [Enric IV]

Dos ediciones

De entre la infinidad de ediciones que existen de las obras de Shakespeare, yo escogería para las versiones originales las de la colección Arden Shakespeare, de la editorial Bloomsbury, en tapa blanda. Son muy útiles porque las notas aclaran cuestiones lingüísticas, de contexto, citaciones implícitas o también pasajes difíciles de interpretar. Siempre tienen una introducción y, al final, un apéndice con artículos relacionados con los temas de la obra.

Para la edición traducida, cito el caso del catalán, que es la que más he utilizado: yo recomendaría las ediciones de Salvador Oliva, de la editorial Vicens Vives, en tapa dura. Traduce en un catalán rico, y a la vez llano. No es una edición de estudio, aunque tiene prólogo y algunas notas, pero siempre va bien, antes de hacer frente al inglés del siglo XVI, saber un poco de que va la obra…

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¿Qué tiene Shakespeare?

Harold Bloom sostiene que Shakespeare inventó lo humano tal y como lo continuamos conociendo. Y yo os diría que no me parece una afirmación para nada ostentosa. Solo hace falta echar una ojeada para notar que Shakespeare es alguna cosa más que bueno o muy bueno, es un genio de pies a cabeza: desde la lengua que utiliza, viva, juguetona, prolífica; el ingenio y la extraordinaria lucidez de los diálogos; la fuerza y el magnetismo de sus personajes, hasta la potencia y la perspicacia de sus historias. Shakespeare nos representa aquello humano en todas sus formas, en su esencia, y nos lo plantifica, como carne viva, delante de nosotros, reflejándonos, revelándonos quienes somos, inventándonos. Como dicen de todos los clásicos, pero en este caso también por su ingente obra, Shakespeare es inagotable. El misterio, la ambigüedad y la incomprensión le son imborrables y eso hace que el texto siempre sea fértil y reinterpretable.

Aun así, si Shakespeare intimida es básicamente por su fama. Lo ameno, la eficacia y la ligereza son definitorias de su teatro, y por eso probablemente fue tan popular en su época. Por otra parte, Shakespeare es transgresor, juega con el hibridismo: rompe con las tres unidades clásicas de acción, tiempo y espacio, mezcla estilos lingüísticos, introduce farsa en las tragedias y gravedad en las comedias, o incluso escribe obras bastante inclasificables (pienso en La tempestad), presenta personajes que no encajan en la jerarquía clásica (el rey Lear es un héroe trágico, pero es totalmente vulnerable y defectuoso), vincula personajes que nunca se habían relacionado, como Hamlet, un príncipe y el enterrador, y tiene personajes femeninos, buenos y malos, muy interesantes (por ejemplo Rosalina de Como gustéis, Beatriz de Mucho ruido y pocas nueces, Porcia de El mercader de Venecia, Julieta de Romeo y Julieta  – que le da mil vueltas a Romeo, alguien tenía que decirlo – Lady Macbeth en Macbeth, Desdémona en Othelo o Cleopatra en Marco Antonio y Cleopatra). En definitiva, este hibridismo genial que caracteriza Shakespeare lo abarca todo: la fuerza no niega el matiz y la ambigüedad, la profundidad no impide que sea ameno.

Un personaje

Práctimente todos los personajes de Shakespeare, principales y secundarios (y no borro el “prácticamente” por eso de no parecer categórica, pero lo haría) son interesantes, inesperados, un mundo a explorar, son más de lo que parecen. Por tanto, mi elección es totalmente subjetiva, aunque cuento un poco con el apoyo de Harold Bloom. Pienso que uno de los personajes más positivos (y no solo de entre los femeninos) de toda la obra de Shakespeare es Rosalina de Como gustéis. Segons Bloom, Rosalina, junto a Hamlet o Falstaff, es figura y voz del propio Shakespeare.

Más allá de esta hipótesis, que dejaremos para la discusión de los expertos, pienso que Rosalina reúne las cualidades de Hamlet y Falstaff (la aguda inteligencia especulativa y la vitalidad pragmática) y es capaz de aplicárselas a su favor y a favor de todos los que la rodean. Sabe transformar la lucidez en acción y eso hace que de alguna manera se convierta en la directora de la propia obra de la que forma parte. Pero, aunque tiene tantas cualidades, Rosalina no sería un personaje verdaderamente atractivo si además de ser fuerte, activa, inteligente y empática, no fuera por encima de todo un personaje humano, defectuoso, que cae en las mismas trampas que caemos todos y tiene que aprender, como todos, a sobreponerse.

Si te ha gustado Shakespeare, te gustará…

No conozco la obra de Christopher Marlowe pero probablemente, a causa de su contemporanidad, su obra y la de Shakespeare mantienen muchas similitudes. Hay quien dice incluso que Marlowe y Shakespeare eran la misma persona (que el misterioso asesinato de Marlowe fue una simulación y que Marlowe continuó escribiendo con el nombre de William Shakespeare). Pero mejor que os habla de lo que conozco un poco más. Yo lo que os diría si os ha gustado Shakespeare es: leed a Cervantes.

Es un genio de la misma talla que Shakespeare y también de la misma época. Recuerdo leer la primera página del Quijote y ver ese lenguaje vivo, descontrolado, esa mezcla de estilos, que también encontramos en Shakespeare. Además, Cervantes, como Shakespeare, juega con la carta de la amenidad, de la ligereza aparente, y así nos va revelando quienes somos con una extraordinaria lucidez. El hibridismo también es una característica fundamental de la obra de cervantes: todo es más de lo que parece, más de lo que esperaríamos, y eso solo lo consigue gracias a la ambigüedad, transgrediendo la norma desde la propia norma. Puede que no sea una recomendación muy original, pero realmente son dos lecturas que valen la pena.

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