Monográficos

Jaume Cabré | Alba Nogueras

Esta semana la literatura viene de la mejor manera posible: ¡en ración doble! Muchas veces he escuchado a Alba hablar con avidez de lo que le ha suscitado leer a Jaume Cabré, suficiente como para saber que era de egoístas guardármelo para mí. Os dejo aquí su lectura y por si os quedáis con ganas de más os dejo los enlaces a sus blogs aquí y aquí. Y como siempre, como es de bien nacidos ser agradecidos, mil gracias Alba por aportar un poco más de lectura a Lletraferits.

Escrito por Alba Nogueras

Una cita

Es una cita larga, pero quiero correr el riesgo:

«Cada dia llegeixo i cada dia m’adono que em falta tot per llegir. I de tant en tant he de rellegir, tot i que només rellegeixo allò que es mereix el privilegi de la relectura.

– I què fa merèixer aquest privilegi? […]

– La capacitat de poder fascinar el lector; de fer-lo admirar-se per la intel·ligència que hi ha al llibre que rellegeix o per la bellesa que genera. Tot i que amb la relectura, per la seva naturalesa, sempre entrem en contradicció. […] Un llibre que no mereix ser rellegit tampoc mereixia ser llegit. […] Però abans de llegir-lo no sabíem que no mereixia la pena la relectura. La vida és així de cruel.»

[Cada día leo y cada día me doy cuenta que me falta todo por leer. Y de vez en cuando tengo que releer, aunque sólo releo aquello que merece el privilegio de la relectura. […] | ¿Y qué hace merecer este privilegio? | La capacidad de poder fascinar al lector; de hacer que se admire por la inteligencia que hay en el libro que relee o por la belleza que genera. Aunque con la relectura, por su naturaleza, siempre entramos en una contradicción. […] Un libro que no merece ser releído tampoco merecía ser leído. […] Pero antes de leerlo no sabíamos que no merecía la pena la relectura. La vida es así de cruel.]

Dos ediciones

Cabré siempre publica en Proa (creo recordar que es la editorial que le publicó su primer libro, de manera que decidió no cambiar), con su naranja característico de las ediciones en tapa dura.  Dejando de lado la estética exterior, quería destacar que la letra de esta edición es suficientemente grande, que el interlineado permite respirar con tranquilidad y que el fondo de la página es blanco y no amarillo: aspectos que muy a menudo pasamos por alto, olvidando que un libro lo vivimos desde dentro, no desde fuera.

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Dejando de lado este paréntesis sanitario, personalmente, me gustan mucho las ediciones de bolsillo porque permiten “trabajar” mejor los libros que leo; llevármelos en el tren, pasearlos en la maleta arriba y abajo, subrayarlos, hojearlos una y otra vez, guardarlos en los bolsillos de las chaquetas de invierno… en definitiva, abrirlos y cerrarlos muchas veces. En este sentido, la edición de bolsillo de Proa cumple con creces las expectativas, pero tengo que decir, que no terminaron de acertar con el diseño de la portada (como mínimo en lo que respecta a La sombra del eunuco, donde ni la fotografía ni el tamaño de las letras del título y el autor no terminan de resultar). Aun así, no quiero contradecirme: es una edición más económica que no está mal y juraría que la única opción en lengua original.

Y como Cabré no gusta solamente aquí, sino también más allá de fronteras catalanas, dejaré una fotografía de una edición Neerlandesa que me encontré por casualidad este verano de vacaciones en Holanda, ¡solo un hecho curioso!

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¿Qué tiene Jaume Cabré?

Mi trabajo de investigación de Bachillerato empezaba con la citación anterior. Quería saber qué debía tener una novela, aunque después descubrí que realmente no sabía qué buscaba (¿Quería una novela de éxito? ¿Quería un futuro clásico? ¿Sencillamente quería escribir de forma correcta? Problematicemos el adjetivo correcto…) y una de las personas que me lo hizo ver fue Jaume Cabré, en una entrevista que, aun no sé cómo, le hice sin haber leído absolutamente ninguno de sus libros. Tenía 16 años y Cabré, sin saberlo, me ayudó a encaminar mi amor hacia la literatura.

Después de aquella entrevista, me apresuré a leer Yo confieso, el libro que en ese momento acababa de publicar, y se me abrió todo un mundo. No me gusta nada idolatrar, pero nunca antes había leído nada parecido; no solo rompía con lo que yo entendía con escritura narrativa, no solo sabía entrelazar historias de una manera que me fascinó, sino que hacía música con las palabras, jugaba con ellas, las hacía ir y venir hacía donde él quería. Yo pensaba que sabía qué era una novela, y Cabré (o mejor dicho Yo confieso) me enseñó que no era así. Como he dicho antes, no me gusta idolatrar, y tengo que decir que después, con Las voces del Panamo y La sobra del eunuco le vi el truco: tiene una marca propia y clara, sabe que funciona y se siente cómodo, de manera que, aunque sea fácil de leer y pase muy muy bien, recomendaría leerlo sin abusar, como si fuera el chocolate de la mona de Pasqua: disfrutándolo poco a poco y tomando, solo, de vez en cuando.

Un personaje

El Sancho Panza de Don Quijote de Yo confieso: Bernat Plensa, el amigo de Adrià Ardèvol (protagonista), que, desde la más sincera admiración, se queda en un segundo plano, pero que finalmente resulta ser el autor de las memorias de su amigo. No diré nada más, pero entre muchas otras cosas, Yo confieso habla de la amistad, ¿y qué es la amistad sino la admiración mutua? Bernat Plensa es un personaje de lo más convencional, corriente, poco extraordinario, pero precisamente por eso muy humano. Se construye desde la humildad y, casi, desde la timidez, pero finalmente resulta un personaje clave, las verdaderas muletas de aquel que creías protagonista. Brindo por los personajes secundarios que, desde la sombra, vertebran las tramas, y por tanto, las vidas de los personajes que brillan más.

Si te gusta Jaume Cabré, te gustará…

Toda la literatura que juegue con la música de las palabras, que busque romper con la linealidad y que, sobre todo, confíe en la inteligencia del lector. Que no tenga miedo a experimentar y que trabaje tanto el microcosmos de la frase como el macrocosmos del relato. Realmente, no sé quién te puede gustar porque recomendar un libro es siempre muy personal y peligroso, pero dejaré aquí Las olas de Virginia Woolf y su sensación de cuna, de balanceo, precisamente por eso, porque es bonito desde el detalle y magnífico visto de lejos.

En todo caso, espero que, como en la citación del principio, todo libro que leáis (de Cabré o de Woolf o de quien sea) se merezca el privilegio de la (re)lectura, esta contradicción tan irónicamente cruel.

 

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