Reseñas

Las ciudades invisibles, Italo Calvino

“También las ciudades creen que son obra de la mente o del azar, pero ni la una ni el otro bastan para tener en pie sus muros. De una ciudad no disfrutas las siete o las setenta y siete maravillas, sino la respuesta que da a una pregunta tuya”

No he colgado antes esta entrada por falta de tiempo. No la he escrito antes por falta de valentía. Los que habéis leído este libro, ¿cómo se hace una reseña de Las ciudades invisibles? Pero me vi obligada a hacerlo porque, si de lo que se trata es de recomendar libros, no me podía guardar esta joya para mí. Lo primero que te preguntan cuando te propones recomendar un libro es: ah, ¿y de qué trata? Y creo que, partiendo de aquí siempre vamos mal.

Las ciudades invisibles, especialmente, no creo que se deje clasificar de esta manera (como todo buen libro, por otra parte). El libro va sobre la descripción de las ciudades del Imperio de Kublai Kan por parte de Marco Polo. Y ya está, me quedo tan ancha. Y si lo podemos reducir es eso, ¿qué sentido tiene recomendarlo?

“La mentira no está en el discurso, está en las cosas”

Tras cada uno de estos relatos se esconde la más alta habilidad de descripción, propia de las grandes crónicas o los grandes libros de exploradores. Se esconde, también, la pluma de los mejores cuentistas. Pero, sobre todo, y es lo que considero la convierte en una obra magnánima, tiene una potencia lírica desbordante. Detrás de un libro disfrazado de narrativa, nos encontramos una antología de textos breves, perlas que una a una se van digiriendo y que podrías leer perfectamente de manera individual, o invirtiendo el orden.

De hecho, las ciudades están ordenadas de manera “aleatoria” (me permito dejarlo entre comillas porque hay muchos estudios que se plantean el sentido de esta ordenación, pero no terminamos de saber cuál es el sentido último). ¿Qué sentido nuevo le daríamos a la obra si lo leyésemos al revés? ¿O si los volviéramos a agrupar por categorías? A nivel de lenguaje también lo he visto contaminado de lírica por todas partes. Además del uso tan particular que hace Calvino de este lenguaje, me ha recordado a Jakobson. Cada palabra parece en ese libro impreso en piedra. Allí está y no podría ser ninguna otra.

Un libro necesario; uno de esos a los que vuelves cada cierto tiempo como un bálsamo. Un poquito más leído y tú, un poquito más noble.

“La ciudad celeste es ésta y por su cielo corren cometas de larga cola, lanzados a girar en el espacio por el solo acto libre y feliz de que son capaces los habitantes de Bersabea, ciudad que solo cuando defeca no es avara calculadora interesada”

 

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