Reseñas

VELOCIREPTE ENERO: El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad

El velocirepte es un reto lector impulsado por Bibliotecas de Barcelona: 12 meses, 12 libros. Es perfectamente compatible con otros retos lectores y otras lecturas que puedas hacer. Me pareció la manera ideal de encontrar libros que se distanciaban un poco de aquello que leería en ese momento concreto.

Por qué Conrad? Sinceramente, soy consciente de que en la temática AFRICA NO ES UN PAÍS, escoger a Conrad puede parecer bastante europeocentrista. Sin embargo, después de no leerlo para la asignatura de Literatura e Historia (que fue espectacular) y verlo expuesto, tenía que cogerlo.

Lo único que diré sobre Joseph Conrad es que tras este nombre tan inglés y tras sus novelas, que constituyen el canon anglosajón, se encuentra un autor que escribía desde los márgenes. Su nombre real ere Jozef Teodor Konrad, polaco.

«Quizá no había nada en su interior. Semejante sospecha te paralizaba, porque allí no había frenos morales. En una ocasión en que una enfermedad tropical había tumbado a casi todos los «agentes» de la sede, se le oyó decir:»Los que vienen aquí no deberían tener entrañas»».

Creer o no creer en la historia, esa es la cuestión

Estamos ante una obra no excesivamente larga pero sí compleja, llena de capas. Para empezar y creo que es el punto esencial: El narrador de la obra. Conrad rechazará muchas convenciones burguesas de la época, una de ellas el narrador omnisciente decimonónico a favor de un estilo indirecto libre.

Hasta aquí, podríamos decir que todo va bien. Pero, además, el juego con la forma en esta obra se basa en una polifonía de voces, una multiplicidad de narradores: ¿nos narra el relato el barco llamado Nelly? ¿Nos lo cuenta Marlowe? Pero incluso más allá, porque escuchamos infinitos testimonios sobre Kurt…

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Esta novela, además, tiene un narrador totalmente ambiguo que no concluye ni valora nada respecto a la realidad, observa. Por cosas como esta es el padre, junto con Henry James, del modernismo. Pero en los lectores nos despierta inevitablemente preguntas: ¿Podemos creer lo que nos cuenta? En tal estado, ¿Marlowe puede recordar con claridad? No se sabe qué es «realidad» y qué es «ficción narrativa». Pero no hay que desesperar, ha sido la tesitura de la literatura durante todo el siglo XX.

“Lo sorprendí inmensamente con mis risas. ¡Rebeldes! Ahora sí que no esperaba oír nuevas definiciones. Habían sido enemigos, delincuentes, obreros… ahora resulta que eran rebeldes. La verdad es que aquellas cabezas, allí, sobre la punta de los palos, me parecían muy pacíficas”

Es tan ambiguo que existen los mismos argumentos para etiquetarlo de colonialista (ver el académico nigeriano Chinua Achebe y su An imagen of Africa) como de escritor claramente posicionado en contra de la visión de Europa redentora y colonización positiva.

Pero es una obra que incluso en los momentos más oscuros, en los momentos drásticos, nos muestra aquella belleza del mal. La oscuridad de la selva virgen que los engulle nos hace conocer la oscuridad interna de las personas, aquellos pensamientos radicales que tenemos con nosotros mismos y que nunca nos atreveríamos a confesar. El autoconocimiento cuando la vida te pone al límite.

“Menuda broma es la vida: un misterioso convenio de implacable lógica orientado hacia un objetivo fútil. Lo mejor que le puede pasar a cualquiera es llegar a aprender algo acerca de si mismo, lo cual llega siempre tarde, y luego viene la cosecha de inacabables reproches”.

El corazón de las tinieblas, ¿una novela de aventuras?

Las personas somos seres clasificadores por naturaleza. Por eso a veces la literatura puede irritar, sobre todo cuando necesitas hacer cajitas para tenerlo todo bien clasificado. Y si la literatura en general es complicada, la novela como género es el dolor de cabeza por antonomasia. Porque no, la novela no tiene lógicas concretas. En El corazón de las tinieblas hay una distancia respecto a lo que se podría pensar que es su modelo directo: las novelas de aventuras convencionales.

En el siglo XIX, con el aumento de la alfabetización se produce un movimiento creciente de algunos subgéneros de la novela y uno de ellos es la novela de aventuras, de la mano de Verne, Salgari, Stevenson…

Si nos fijamos en los elementos que asociamos a las novelas de aventuras vemos que reúne las tres características: el viaje, el misterio y el riesgo. Pero, ¿y aquella presencia del personaje heroico? Marlowe está demasiado ocupado con el timón como para ponerse a hacer heroicidades. Conrad, como otros escritores de su época, se inscribirá en el género para matizarlo, redireccionarlo y discutirlo.

Una novela brutal, con todas las acepciones de la palabra.

Còpia de “Estic convençut que la màgia és arreu, però no tenim el que cal per aprofitar-la i treure_n partit, de la mateixa manera que aprofitem l_electricitat, els cavalls o

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