Reseñas

VELOCIREPTE FEBRERO: Relatos extraordinarios, Edgar Allan Poe

En enero empecé el Velocirepte de Bibliotecas de Barcelona con El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. En esta ocasión, la temática era: libros en los que el protagonista fuera un monstruo. Enseguida me iluminé, había llegado el momento de leer Frankenstein. Sin embargo, la alegría duró poco. Fui a tres bibliotecas diferentes y en ninguna de ellas tenían el libro en la exposición. Lo interpreté como una señal divina que me decía que en un género en el cual suelo fijarme tan poco, como es la literatura de terror / fantástica, debía sorprenderme. Al final, después de remover mucho, me llevé los Relatos extraordinarios de Edgar Allan Poe (sé que tampoco fui muy original).

Los relatos extraordinarios y el inicio del género


Esta recopilación se abre con el conocidísimo relato Los asesinatos de la calle Morgue, que iniciará y será la base de toda la tradición de la novela policíaca posterior. Formará el arquetipo detectivesco de razonamiento y deducción lógica de la que se ha nutrido tanta literatura posterior. Y porqué no, también gestará la figura del acompañante, porque antes de Sherlock Holmes y Watson fueron Dupin y el narrador. Y que es un relato que debe leerse, aunque sea para demostrarte que, aunque creas saber qué pasa en la cabeza de Poe, nunca puedes estar seguro.

No obstante, he de confesarlo. Lo que más he disfrutado ha sido leer al Poe que tenemos todos en la cabeza, el Poe de la literatura fantástica, de La casa Usher. Os contaré que mi único contacto con la literatura fantástica y la reflexión sobre el género había sido mi querido Maupassant en relatos como El Horla.

Y habiendo consumido algo de teoría ya hace unos años no podía evitar ver en Poe los elementos que han hecho que se le llame maestro, no de manera gratuita. ¡Allí estaba todo! Y al final, cuando pensaba en la reseña sólo me venía a la cabeza la forma en que se configura la red de elementos que nos permiten hablar de lo fantástico.

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Lo fantástico y los límites de lo real. literatura transgresora

 

Todos los que hemos leído La caída de la casa Usher tenemos en mente aquella descripción del ambiente paranormal que tanto caracteriza el género. Arranca así:

«Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. […] ¿Qué era -me detuve a pensar-, qué era lo que así me desalentaba en la contemplación de la Casa Usher? Misterio insoluble; y yo no podía luchar con los sombríos pensamientos que se congregaban a mi alrededor mientras reflexionaba. Me vi obligado a incurrir en la insatisfactoria conclusión de que mientras hay, fuera de toda duda, combinaciones de simplísimos objetos naturales que tienen el poder de afectarnos así, el análisis de este poder se encuentra aún entre las consideraciones que están más allá de nuestro alcance.»

(Trad. Julio Cortázar)

No obstante, La caída de la Casa Usher es mucho más que esta ambientación. David Roas, probablemente la persona que ha estudiado la literatura fantástica con más avidez en este país, asienta una premisa: para poder considerar una obra como literatura fantástica, el elemento sobrenatural no puede aparecer de forma anecdótica sino que debe ser el germen y base de la historia. Y en mi opinión, Poe se dedica a darle forma a lo sobrenatural para que se convierta en relato.

Lo más interesante de la literatura fantástica es esta lucha irresoluble entre lo real y lo imposible. Por ello, otra premisa es, como por ejemplo sucede en William Wilson, que la ambientación y el mundo ficcional estén regidos por las mismas leyes que la realidad, para demostrar mediante el relato la falibilidad de estas leyes. David Roas define como objetivo primordial de la literatura fantástica una reflexión profunda sobre la realidad, sobre sus límites, y sobre todo, y de ahí la transgresión, se pregunta por la validez de nuestras herramientas para analizar la realidad y comprenderla.

Frente a lo fantástico: intento de racionalización


Sin embargo, el fragmento de La caída de la Casa Usher se puede vislumbrar un elemento que para mí es clave en el género: la lucha de lo imposible y lo real se materializa en la mente de los personajes y la lucha por racionalizar todos los elementos paranormales. En esta época, la realidad era algo que se veía como estable, como susceptible de ser comprendido. El elemento sobrenatural representa la transgresión, pero la parte más racional del ser humano se reniega a perder la estabilidad del mundo.

«Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: “No es más que el viento en la chimenea… o un grillo que chirrió una sola vez”. Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano». (El corazón delator)

(Trad. Julio Cortázar)

Porque en los relatos de Edgar Allan Poe hay algo que da más miedo que un asesinato, la tortura, la persecución. Lo que da más miedo es lo que nuestro cerebro, nuestra razón no es capaz de codificar, de entender y nos deja en la más absoluta oscuridad:

«Retrocedieron con inexpresable horror al descubrir que el sudario y la máscara cadavérica que con tanta rudeza habían aferrado no contenían ninguna figura tangible». (La máscara de la muerte roja)

(Trad. Julio Cortázar)

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