Reseñas

VELOCIREPTE ABRIL: La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, Mary Ann Shaffer

El mes de abril, puede que, al celebrarse Sant Jordi, es un momento que invita especialmente a sentirse afortunado por estar acompañado de libros, para encontrar respuestas y más preguntas, refugio y motivación. El Velocirepte se ha hecho eco de esta sensación y el hilo conductor del mes de abril era: Libros sobre libros. En otras palabras: el paraíso venido a la tierra para todo letraherido. La elección no fue fácil, tenía un Harold Bloom que me miraba insolente que cogiera uno de sus libros; Buchholz que después de leer El coleccionista de Momentos me retaba a descubrir más de él con El libro de los libros. Finalmente, la elección del libro fue como el amor: incierto. Hablando de hábitos lectores en el máster salió la referencia a esta novela sobre una sociedad literaria nada convencional. Y me miraba con tanta persuasión que me lo llevé a casa.

Hablemos de libros sin esnobismos

«Eso es lo que me gusta de leer: una pequeña cosa te interesará de un libro y aquella pequeña cosa te llevará a otro libro y otra cosa de este libro te llevará a un tercero. Es geométricamente progresivo, aun sin un final a la vista, y por ninguna otra razón que el puro placer «.

Puede que lo que me haya gustado más de este libro ha sido el efecto que ha tenido en mí como lectora. Me ha vuelto a la hoja en blanco, a la virginidad lectora. A como leía yo antes de dedicar mi vida a la literatura. No me mal interpretéis, no cambiaría nunca la decisión de mi carrera y la irrupción de la teoría literaria en mi vida. Pero no puedo mentir, mi relación con los libros ha cambiado mucho desde entonces. Ya no leo sin un lápiz, ya no leo sin buscar intertextualidad, sin establecer una tesis.

Los ciudadanos de Guernsey se han convertido en mis amigos también por unos días y me ha costado abandonarlos. Ver como hablaban de Shakespeare aunque no lo entendieran del todo me ha cautivado, porque yo fui ellos: leer, leer y enamorarte. Leer y sentirte interpelado, incluso cuando no entendías de la misa la mitad, pero sabías que algún día lo harías. Era leer por el simple placer de leer.

«Se llamaba Selecciones de Shakespeare. Más tarde, me di cuenta que el Sr. Dickens y el Sr. Wordsworth pensaban en hombres como yo cuando escribían sus palabras. Pero, por encima de todos, lo hacía William Shakespeare. De hecho, no siempre encuentro sentido en el que dice, pero todo llegará.

Tengo la sensación de que cuanto menos decía, más bonito lo hacía. ¿Sabe cuál es la frase que más admiro de él? Es «el día luminoso se ha acabado y ahora llega la oscuridad». ¡Hubiera querido saber estas palabras el día que vi llegar las tropas alemanas aterrizando, avión tras avión, y barcos desembarcando en el puerto! Sólo podía pensar malditos sean, malditos sean, una y otra vez. Si hubiera podido pensar las palabras «el día luminoso se ha acabado y ahora llega la oscuridad», de alguna manera me habría consolado y habría estado a punto para salir y enfrentarme a las circunstancias, en lugar de que el corazón se me hundiera hasta los zapatos «.

Yo, analítica, me encontré desarmada y llorando en un avión ante una de las cartas portadora de malas noticias. Durante cuatro años y aún ahora la mayor parte de mis lecturas, son «alta literatura», clásicos, obras canónicas. Y parecía que uno tenía que avergonzarse de coger un bestseller (bien es cierto que hay bestsellers y bestsellers); éste, sin embargo, me ha hecho un gran bien. Y a su favor debo decir que esta sensación no sólo me la ha despertado en mí: mucha gente me ha escrito para decirme el efecto que esta lectura tuvo en ellos.

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La segunda guerra mundial de escenario

La ambientación crea esta dualidad entre escritura desenfadada y trama sobrecogedora. La novela se nos presenta en forma epistolar y, por tanto, la propia subjetividad de la protagonista y los protagonistas se ve acentuada. Un conjunto de voces que van tejiendo poco a poco una historia. Por ello, a veces se corre el riesgo de olvidarse del momento histórico que se está viviendo. Una Europa que se recupera de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, una Inglaterra bombardeada … Guernsey fue una de las islas del Canal que vivieron los años de la guerra sometidos a la ocupación del gobierno Nazi, con todo lo que ello conlleva. Y a situaciones límite, sucesos increíbles: de una anécdota insignificante nacería la Sociedad literaria de Guernsey.

Del mismo modo que los libros relucen en esta obra de manera notoria, la guerra, los campos, los prisioneros son tratados con el máximo respeto. Tengo que dar la razón a algunas opiniones que decían que a veces el libro se les había hecho poco creíble. Llegando al final la trama se acelera y es algo que personalmente no puedo soportar. ¿Si te has tomado tu tiempo durante toda la novela para que cagarla al final arreglándolo todo en dos capítulos? Por otra parte, algunos personajes se hacen poco creíbles de buenos que son. Siempre he defendido que para mí el personaje ideal debe tener luces y sombras porque así somos nosotros.

Una lectura amena, que te arranca una sonrisa y te despierta muchas emociones, te teletransporta a aquella isla y te aproxima a sus gentes. Suerte cuando tengáis que decir el título de la obra, la cara de mi madre era un poema.

Lletraferits_la societat literària i de pastís de pela de patata de guernsey

Podéis aprovechar ahora que se estrena la película para darle una oportunidad.

 

 

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