Reseñas

El extraño caso de la lectura de verano

Un calor apocalíptico se ha introducido en nuestras vidas y casi no nos deja respirar. Pero el verano, o eso veo en la librería, despierta unas fervientes ganas de leer. Sí, como lo oyes. Que se quiten las bolsas de rafia, los sombreros bohemios, que no. Al parecer el mejor complemento para la playa es un libro. Me gustaría decir que un buen libro, pero no es el caso. Estoy hablando de un desfile de personas que me piden que les recomiende un libro para ir a la playa, que queda fetén, pero me alertan de que no les escoja según qué porque durante el resto del año no leen nada. Incluso, algún atrevido, me confiesa que en realidad no le gusta leer.


Estos tipos de recomendaciones al final se me hacen bola y ya que me voy de vacaciones, disfrutaré de recomendar 10 libros para este verano.
(El orden de los factores no altera el producto)

Cartas a Milena, Franz Kafka [Alianza Editorial]

Una historia de amor entre dos intelectuales, de los que afortunadamente conservamos las cartas. Una aproximación al genio y la complejidad de Kafka desde el punto de vista más humano. Siendo «La carta al padre» la epístola más leída del autor, entrar en su universo a través de estas cartas es simplemente delicioso.

Orlando, Virginia Woolf [Akal]

Orlando. Cómo no podría recomendar Orlando! La historia de un chico aristócrata de la corte de Isabel I que, después de un sueño profundo, se despierta encarnado en una mujer. Empezamos bien, pero el proceso de adaptación de Orlando a su nueva condición será el pretexto de Woolf para crear una novela espectacular sobre la sexualidad y el género. Lo disfrutaréis infinitamente (sobre todo si esquiváis las traducciones de Borges).

Nuestras riquezas, Kaouther Adimi [Libros del Asteroide]

La novela finalista del premio Llibreter es de aquellos libros para convencidos, para los que aman tanto los libros que los quieren incluso como protagonistas de las obras que leen. Esta novela nos sitúa en Argel, donde un estudiante ha recibido el encargo de vaciar una pequeña librería que se ha convertido en una tienda de buñuelos (un argumento muy surrealista como puedes ver. ¿Una librería cerrando?). Esta librería tiene una particularidad: se trata del espacio cultural que fundó Edmond Charlot y que se convirtió en todo un faro intelectual.

Las pequeñas virtudes, Natalia Ginzburg [Acantilado]

A medio camino entre la autobiografía, la ficción y los artículos, este libro es la puerta de entrada perfecta a una escritora cruda, punzante. Su mirada a veces analítica, fría incluso, te presenta la Italia sometida al fascismo, los cambios radicales de una vida desgarrada. La fortaleza y la valentía de quien se sabe más fuerte que un árbol. Si no ha leído nada de Ginzburg, no pierda más tiempo.

Expiación, Ian McEwan [Anagrama]

Creo, que además de ser un libro que disfruté mucho, acompaña ser leído en esta época. La premisa es tan compleja como encantadora: un verano asfixiante (y como en una obra de Ibsen o en Agosto de Tracy Letts el clima condiciona mucho la atmósfera), una niña que intenta escribir una obra de teatro y a su alrededor un montón de relaciones adultas complicadas que ella lucha para interpretar. Esta interpretación, sin embargo, será quiebra y desencadenará las vidas de todos los demás personajes. La mirada y la memoria, siempre tan complejas y tan falibles.

La insoportable levedad del ser, Milan Kundera [Tusquets Editores]

No puedes hacer más que devorarlo. Un libro más metafísico que terrenal que demuestra que esto no va de la mano del tedio lector. Un libro sobre el amor, que acaba convirtiéndose en un libro sobre los peligros del amor, los celos, el sexo … Y no voy a caer en la trampa de intentar explicaros la trama, porque casi no la recuerdo. Sólo sé que me nutrió por dentro aquel verano, tras el mostrador de aquel souvenir, sin saber qué vueltas daría la vida. Recuerdo la sensación, recuerdo envolverme en Kundera y perder el mundo de vista.

Orestes, Iannis Ritsos [Acantilado]

Para mí el verano huele a Mediterráneo. Y Ritsos le queda perfecto. El proyecto poético del autor griego es el de reescribir los mitos clásicos a través de monólogos de personajes míticos tales como Orestes, Ismene, Áyax, Fedra … Cuando me lo presentó el profesor de Literatura griega moderna nos lo presentó como el Lorca griego. Y en realidad podríamos decir que sus monólogos no distan tanto de lo que hizo el poeta granadino con su Romancero gitano: coger elementos y símbolos de las raíces nacionales y míticas para hacer una obra totalmente renovada y hablar de los temas actuales. Es de una belleza y una riqueza delicadamente sublime.

Flores de verano, Tamiki Hara [Impedimenta]

No os dejéis engañar por lo bucólico de este título, porque de bucólico no tiene nada. Sin embargo, me acompañó el pasado verano gracias al Velocirepte y lo quería recomendar. Tamika Hara fue uno de los supervivientes a la bomba atómica que asoló Hiroshima y Nagasaki el fatídico mes de agosto de 1945. Hara hace de testimonio de la tragedia y de los primeros momentos después de esta. Un haz de luz que tenía que cambiar para siempre sus vidas.

Estupor y temblores, Amelie Nothomb [Anagrama]

Nothomb siempre pasa como el agua. Y os recomiendo esta obra porque es la que leí, de un tirón, sin parar de sonreír. Pero puede ser un buen momento para leerla toda, ahora que Anagrama ha hecho un compendio con todas sus novelas de auto-ficción. Una autora espectacular, totalmente fresca, que cura cualquier sequía lectora. Nothomb ha creado uno de los proyectos auto-ficcionales más ambiciosos y que se debe tomar con gran seriedad aunque nos despierte la risa.

Sigo aquí, Maggie O’Farrell

Sabéis que tenía que estar en esta lista y voy a intentar no hacerme pesada. La vida que desprende este libro lo he encontrado en muy pocos. la gente se asusta cuando les digo que narra 16 experiencias cercanas a la muerte, pero lo intento compensar destacando el carácter vitalista que tiene. He de reconocer la relación visceral que he sentido con este libro, me he visto mi misma carne dentro. La vida que es muy puta pero nosotros, que no podemos hacer más que ser humanos y decir not today, hoy sigo aquí.